• 27 de octubre de 2026, 6:01
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Brasil: con el celu y el cuerpo en las calles, por una épica amorosa (una vez más el héroe colectivo)

Por Sergio Zabalza*



Sabido es que el triunfo de Lula en Brasil reviste dimensiones que trascienden lo regional. Su importancia impacta en un mundo que va camino a la deshumanización de la mano de las ultraderechas y su arsenal tecnológico militar. Entre las muchas conclusiones a tomar de tan fantástica gesta, la remontada del PT brasilero precipita dos puntos decisivos a la hora de convocar voluntades para algo mejor que el odio o la apatía. El Cuerpo y la épica. De esta última se dice que es un adjetivo empleado para calificar un hecho grandioso, extraordinario, extremo o cuando alguien supera una dificultad muy grande con éxito, por ejemplo, una "maniobra épica" o una "noche épica". Desde ya el término arrastra un arsenal simbólico enorme que remite a las hazañas legendarias, históricas o ficticias de uno o más héroes, o luchas de un pueblo con el fin de engrandecerlo. De hecho, y salvando las distancias, no de otra cosa se trató el inmenso efecto causado tras el partido de nuestra selección con Inglaterra y el trapo Las Malvinas son argentinas. Épica. Cuerpos. En la cancha, en la tribuna. En las calles, en las plazas. Y en las pantallas. Porque cuando hablamos de épica no excluimos a las redes. Cuando hablamos de Cuerpos no excluimos al celu ni a la IA. Toda la cuestión es el lugar que le damos a lo digital. En especial, desde dónde las vemos. La recuperación de Lula se debió a una movilización generalizada que incluyó el empleo de las redes, el whats up y cuanto recurso algorítmico estuviese a mano. No creo que nadie presente en las inmensas marchas convocadas por el Partido de los Trabajadores careciera de un celu en sus manos. Pero su Cuerpo estaba en la calle. Si estás en la calle no estás para scrollear. Estás en una posición activa, solidaria, en conexión con el Otro. Se trata de una posición radicalmente opuesta a la que los canallas de Silicon Valley esperan: apatía, aburrimiento, tedio, odio. El celu como herramienta, no como fin en sí mismo. El desafío es enorme. Pero Lula/Brasil demostraron por dónde es el camino. De esta manera se restablece el componente épico indispensable para toda gesta, lucha o pasión que movilice el deseo, si es cierto que este último es el nudo que hace la diferencia entre el lazo social y el aislamiento. Por más que se trate de un científico o un escritor trabajando en solitario – que no es lo mismo que solo- en su laboratorio o estudio. Todo depende de que fantasía le recorre el cuerpo. Si se trata de la inflación narcisista o del héroe colectivo. Me atrevo a decir que en la elección brasilera el punto clave estuvo en este último. Esa multitud que puso el cuerpo con el celu al servicio de una épica amorosa. El arsenal de la ultraderecha supo sacar provecho del contenido épico del deseo humano. Batalla cultural o Fuerzas del Celu remiten a tal componente, aunque con el solo propósito de exacerbar las fantasías más ruinosas del ser hablante. Dice Lacan: “A partir de ahí se instaura esa dimensión de goce, tan ambigua en el ser que habla, que bien puede teorizar y hacer de vivir en la apatía una religión, y la apatía es el hedonismo (…) y sin embargo cada cual sabe que, (…) lo que lo anima (…) es la función del plus de goce en sí misma”[1].  Esa exaltación individualista cuya ulterior estación conduce al oscuro sin salida del desprecio por uno mismo. Basta tomar nota de las cifras del suicidio en nuestro país y en otras latitudes para corroborar el punto. La humanidad que nos sostiene: el Cuerpo, va mucho más allá del soma que termina en el borde la piel. El cuerpo del deseo que nos mueve está en el Otro. Es el Otro. El prójimo es “una noticia del cuerpo propio”[2], dice Freud. ¿Qué cuerpo tenés cuando empleás el celu? ¿qué te convoca cuando mirás para abajo? El pueblo brasileño nos demostró que hay mucho mejores usos que la masturbación digital. La épica amorosa.

*Psicoanalista. Doctor en Psicología por la Universidad de Buenos Aires. Autor de “Las Fuerzas del Celu” (el Cuerpo ante la religión artificial). Editorial Letra Viva.


[1] Jacques Lacan, El Seminario: Libro 17 “El reverso del psicoanálisis”, Buenos Aires, Paidós, 2005, p. 53.

[2] Sigmund Freud (1895) “Proyecto de una Psicología para neurólogos”, en Obras Completas, A. E. tomo I, p. 377.
Fuente: Liliana López Foresi

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